MIGRANTES

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martes, 21 de agosto de 2012

Respeto a la dignidad de los migrantes piden activistas y religiosos

MIGRANTES Y DERECHOS HUMANOS

Respeto a la dignidad de los migrantes piden activistas y religiosos



  • Cuestionan cierre de albergue para migrantes en Lechería
  • Presentan documental “El Albergue”
    Leonardo Bastida Aguilar
    El documental se presentó en el Centro Cultural Tlatelolco. Foto: Polo Gómez
    México DF, agosto 20 de 2012.
    El respeto a los derechos humanos y la dignidad de las y los migrantes centroamericanos durante su paso por México debe ser una garantía, sin embargo, hechos como el cierre del Albergue San Juan Diego por parte del gobierno del Estado de México, reflejan una falta de voluntad de los gobiernos mexicanos por brindar dicho beneficio, advirtieron activistas y religiosos durante la presentación del documental El albergue.
    Durante el evento celebrado en el Centro Cultural Universitario en Tlatelolco, la hermana Leticia Gutiérrez, de la Pastoral de Movilidad Humana por la Conferencia del Episcopado Mexicano, señaló que la situación de los migrantes en la localidad de Lechería es preocupante porque no se les puede ofrecer un espacio donde, por unos días, su vida estará cuidada y protegida de los peligros del camino.
    La monja señaló que la situación de los migrantes debe cambiar, pero hay pocas personas con este interés como el sacerdote Alejandro Solalinde, encargado de la Pastoral de Movilidad Humana en el sureste mexicano quien, aseguró, con un dejo de “locura” y con muchas experiencias, se ha dado a la tarea de defender la dignidad de éstos.
    Por su parte, Alberto Herrera, director ejecutivo de Amnistía Internacional México, mencionó que la situación de las y los migrantes en su paso por México ha sido tan invisibilizada, que los únicos registros existentes son los que se hacen en los distintos albergues establecidos a lo largo de la ruta de “La Bestia”.
    Para el activista, hechos como el ocurrido en Lechería significan que las autoridades mexicanas no responden a la realidad de estas personas, que por las condiciones en que viajan, viven ya una tragedia.
    El Albergue
    “Allí hay comida” “Se puede pasar a bañar” son las frases que repite el padre Alejandro Solalinde cada vez que se acerca a las vías del tren en Ciudad Ixtepec, Oaxaca. Siempre que escucha a “La Bestia” – tren que parte de Arriaga, Chiapas con rumbo a la frontera entre México y Estados Unidos- - intercepta su paso para apoyar a las y los migrantes que abordan el techo del ferrocarril para cruzar México y llegar a la Unión Americana.
    Desde 2007, el sacerdote Solalinde se dedicó a la tarea de brindar apoyo a la población migrante pues considera que si Jesús fue el migrante más grande del mundo, se debe apoyar a quienes lo emulan en la búsqueda de una mejor vida.
    Así, buscó un espacio en la ciudad istmeña para construir el albergue “Hermanos en el camino”, el cual, él mismo reconoce, al principio más que ser un albergue, era una gran explanada de cemento con un techo lleno de estrellas.
    Interesada por la historia, la documentalista, Alejandra Islas, acudió al lugar para ser testigo, junto con su cámara, de la construcción de un espacio que hoy en día tiene la capacidad de atender hasta 4 mil personas al mes. Un sitio que pasó de ser una plancha de cemento, a casas de cartón, y de ahí a una construcción con ladrillo y techo de loza.
    Al conocer el lugar, la inquietud de Islas fue más allá y decidió que la historia del lugar, comenzado a construir en 2007, sería contada por los protagonistas, es decir, el padre Solalinde, pero sobre todo los migrantes que llegan al lugar.
    Así, se pueden ver y escuchar las narraciones de aquellos que por algún descuido, o víctimas del cansancio y el hambre, cayeron en las vías del tren y sufrieron alguna mutilación, o los que fueron asaltados en el camino y no tienen dinero para regresar, o los que mantienen la ilusión y están dispuestos a volver a subir a “La Bestia”.
    Además, se muestra que la labor de Solalinde, actualmente en recuperación por dengue, no se limita a la ayuda espiritual, la cual es de mucha ayuda, sino que busca el bienestar total del migrante, y por ello lo mismo les da de comer y busca la manera en que puedan regresar a su país sin problema o los intenta liberar del acoso de los llamados “polleros”.
    Producido y filmado con los recursos propios, el filme de Alejandra Islas tiene como objetivo, explicó la propia directora, sensibilizar a la sociedad sobre la situación que padecen los migrantes en su día a día por buscar otra oportunidad de vida.
    El Albergue de Alejandra Islas estará en exhibición en diversos festivales de cine y documental a lo largo del año en espera de poder proyectarse en pantallas de cine.
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