MIGRANTES

MIGRANTES

sábado, 26 de mayo de 2012

Migración y VIH/sida en Veracruz

MIGRANTES Y DERECHOS HUMANOS

REPORTAJE. Ruta entre salud y enfermedad: Migración y VIH/sida en Veracruz***





Erick Alfredo Macías Juárez


México DF, mayo 22 de 2012.
La incidencia del VIH en la zona norte de Veracruz, región que se caracteriza por tener una gran movilidad poblacional, es un fenómeno epidemiológico y social estrechamente relacionado con la migración, puesto que las poblaciones en movimiento tienen una mayor vulnerabilidad ante la infección al conjuntarse en sus trayectorias factores sociales, económicos, políticos y culturales. En este estudio, el autor se propuso analizar la relación entre los procesos de movilidad territorial y de infección por VIH, a partir de una perspectiva antropológica.
En la actualidad, aproximadamente cinco veracruzanos se infectan por VIH cada día, confirmando a ésta como la tercera entidad con mayor número de casos acumulados en México. En la ciudad de Poza Rica, la incidencia de VIH se ha incrementado notablemente en los últimos años. La reconstrucción de trayectorias migrantes y trayectorias de padecimiento de algunos usuarios de los servicios de salud del Centro Ambulatorio de Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits) de Poza Rica es un método valioso para conocer la estrecha relación entre migración y VIH/sida. La atención médica a estas personas es vital para su recuperación, sin embargo la difusión de información preventiva se limita al ámbito clínico, además de que se excluye de ella a un grupo social altamente vulnerable: las personas que se desplazan hacia Estados Unidos o hacia destinos fronterizos al norte del país.
El VIH en el norte de Veracruz
El primer caso de VIH registrado en la entidad data de 1985. En poco tiempo, el puerto de Veracruz se convirtió en el primer lugar de casos acumulados a nivel estatal, y continúa siendo uno de los municipios más afectados por la infección en todo el país, especialmente entre la población joven: la mortalidad por sida es la segunda causa de muerte entre hombres jóvenes, en particular hombres que tienen sexo con otros hombres. En años recientes, la Jurisdicción Sanitaria No. 3, correspondiente a Poza Rica, ha pasado a ocupar el tercer lugar estatal en casos acumulados registrados.
El Capasits de Poza Rica, fundado en 2006 para atender a la población sin seguridad social afectada por el VIH/sida, se ha encargado de dar cobertura a los más de 900 casos notificados desde entonces por la Jurisdicción Sanitaria 3 y a través de ésta, por otras tres jurisdicciones: la 1 (Pánuco), la 2 (Tuxpan) y la 4 (Martínez de la Torre), brindando cobertura a 59 municipios, en los que residen más de 700 mil habitantes, el 10 por ciento de la población veracruzana según el Anuario Estadístico de la Secretaría de Finanzas y Planeación del Estado de Veracruz (2010).
El estudio epidemiológico correspondiente a 2010, conducido por la Jurisdicción Sanitaria 3, resalta la importancia de la migración como factor en el avance de la infección en la zona: de un total de 920 casos históricos registrados, 140 mostraron algún tipo de movilidad migratoria, de los cuales 95 habían residido en una localidad o estado diferente al del inicio de su padecimiento, para luego retornar a su lugar de origen, mientras que los otros 45 habían tenido experiencias migratorias previas al inicio de su padecimiento.
El Capasits en la región es la única clínica que proporciona atención y medicamentos antirretrovirales de forma gratuita a la población no derechohabiente con VIH. No obstante, la demanda de servicios sobrepasa la capacidad de respuesta logística del centro, tal como ocurre en todos los Capasits de Veracruz; la irregular funcionalidad de la infraestructura física, la escasa cantidad de personal disponible y las dificultades para canalizar a los usuarios a diversas áreas de especialización del hospital regional de Poza Rica son algunos de los problemas cotidianos. El medicamento antirretroviral que el Capasits les proporciona de forma gratuita bien vale para usuarios como Marcos, Juan Carlos, Santiago y Remedios las horas de desplazamiento hasta el centro y de espera en la clínica, los tratos en ocasiones poco amables y diversos malestares que en ellos provoca la ingesta de los fármacos.
Experiencias de tránsito y padecimiento
Las vivencias de migración de las personas entrevistadas se vinculan con las relaciones que establecieron a lo largo de rutas migratorias que los llevaron hacia diversos destinos, fronterizos en la mayoría de los casos, y que evidencian condiciones de desigualdad frente a instancias sociales o institucionales. La violencia homofóbica, la explotación sexual, la inequidad de género y de clase y el maltrato sistemático por parte de personal de salud, amigos e incluso miembros de sus familias, son importantes en sus historias de vida, pues han fungido como detonantes del inicio o el final de sus trayectorias migrantes, y han marcado fuertemente sus trayectorias de padecimiento:
"Para mí era un ambiente feo, pero que en el momento te agrada, lo disfrutas. Pero si te das cuenta tiene un trasfondo feo, porque en ese ambiente sufres… hay drogas o alcohol, y burlas, críticas: 'mira cómo se viste, es un naquito', es un ambiente de mucha frivolidad", dice Marcos, refiriéndose al ambiente gay de la ciudad de Reynosa.
"Estuve cinco años en Tijuana y en Estados Unidos, ahí fue cuando comencé a sospechar que estaba infectado… Tenía 16 años cuando me fui… porque cuando estaba morro tuve muchos problemas con mi papá, no me aceptaba como era, había muchos golpes... Cuando estuve pasándome para allá (EU), en el (año) 95 con la ley 187, ¡fue todo un caos! Y empezó a haber el racismo contra los hispanos… Una vez que me pasé (la frontera) me golpearon muy feo, pero me les pude escapar", narra Juan Carlos.
"Yo salí por primera vez de casa a los doce. Me fui con un primo, supuestamente una semana, esas semanas se convirtieron en años porque estuve ayudándole en un bar que tiene. Me obligaba a tomar con las personas mayores, yo no sabía qué era andar en una cantina… estuve así casi cinco meses, nunca me compró nada ni me ayudó en nada. Él no abusaba de mí, pero sus parejas sí. Fue una experiencia muy fea, me tuve que escapar y me fui para México", dice Santiago.
Varios de los entrevistados coincidieron en sus representaciones del proceso de migrar: un inicio esperanzador, un tránsito lleno de experiencias duras y una culminación dolorosa y decepcionante, relacionada con la infección por VIH. La aparición de ésta, de hecho, significa muchas veces la interrupción definitiva del proceso migratorio y da inicio a la inclusión, también definitiva, en otro proceso: el de padecimiento y atención. La terapia antirretroviral, al ser indispensable, también es un factor que los insta a permanecer en sus lugares de origen y a no volver a irse, aun si ello implica renunciar a la posibilidad de un empleo mejor remunerado:
"Nos vamos con la ilusión de que… todo es color de rosa y en realidad no es así. A veces nos vamos buscando algo mejor y no sale tan bien como esperábamos, pero ya uno ahí se queda; yo me acostumbré a vivir diez años allá de esa manera. Yo pienso que además en una ciudad grande, y más si es frontera, pues es más liberal, y si eres homosexual eso te atrae… creo que ahí está el riesgo también", reflexiona Marcos.
"Pensaba irme… pero en pláticas con el doctor, me decía que el medicamento allá (en Estados Unidos) está más avanzado; que si yo agarro otro tratamiento por allá a la mejor no va a ser igual que el que tengo acá, y no sé si lo vaya a recibir bien mi cuerpo. Ahorita estoy trabajando en un bar en Álamo, me encargo de la barra. Me irrita mucho ese trabajo, no te creas. Me estresan mucho los borrachos. Cuando estuve en California trabajé aseando casas o cuidando ancianitos… (a veces) salía yo con hasta mis mil dólares en una semana. ¡Allá es otro mundo!", cuenta Juan Carlos.
"Estando en Baja California, en Santa Rosalía donde me tocó ir a sembrar fresa, me enfermé una vez… un amigo me llevó al hospital y me internaron porque les dije que era portador del VIH, yo ya sabía lo que tenía pero no tomaba medicamento… no sabía ni que había que tomar medicamento. No volvería a irme porque es andar de aquí para allá, no puedes establecerte en ningún lugar… Aquí están mis vecinos que me aprecian, ¿qué voy a hacer en otro lugar arriesgándome a que me discriminen?", opina Santiago.
Desde mediados de la década de 1990, especialistas como Mario Bronfman y Carlos Magis han destacado la creciente "heterosexualización" de la infección por VIH, donde varones en tránsito la transmiten a sus parejas femeninas, y éstas a sus futuros hijos. Pese a recientes esfuerzos por promover pruebas de detección en mujeres embarazadas, se sabe que sólo alrededor de 20 por ciento de ellas se la realizan; las cónyuges de hombres migrantes son uno de los sectores sociales más vulnerables ante la epidemia.
"Al estar infectado él pues yo tenía que estar infectada… (Él) dijo que me iba a cuidar… Cuando llegó del otro lado, ¿qué vas a pensar tú que anduvo por allá…? Y pues no te cuidas porque es tu pareja", narra Remedios, en referencia a su marido, quien adquirió el VIH durante una estancia migratoria laboral en Estados Unidos, y a su retorno se lo transmitió.
Contradicciones, vacíos informativos y otras dificultades
En materia de prevención del VIH en México, aún queda mucho por hacer. A pesar de ser uno de los problemas de salud que mayor atención mediática reciben desde hace varios años, menos de 25 por ciento de los recursos financieros gubernamentales destinados a la lucha contra el avance de la epidemia se destinan a esfuerzos preventivos, y el impacto mediático de éstos no es perceptible en relación con el creciente número de infecciones y muertes.
La información preventiva en VIH que relaciona la infección con la migración también es escasa, a pesar de algunas excepciones notables como la página web de Censida, donde se encuentran disponibles diversos documentos referentes al tema. Pero además, existen contradicciones y vacíos informativos al respecto: el VIH/sida, a pesar de ser la principal causa de morbilidad en la comunidad de origen hispano en Estados Unidos, no se encuentra entre las prioridades de las estrategias de prevención a la salud de los migrantes de la Secretaría de Salud. En el caso específico del Capasits de Poza Rica, no existe documento alguno que aborde la migración y el VIH como problemas sociales interrelacionados, a pesar de que 15 por ciento de los usuarios de este centro tienen experiencias de migración.
Es indispensable una mayor cooperación entre el sector salud y las dependencias que tratan el tema migratorio en México, en materia de prevención del VIH/sida. Es necesaria una mayor congruencia en los esfuerzos preventivos con respecto a la gravedad creciente que este problema representa para la salud de la comunidad de origen mexicano en Estados Unidos. Pero también es necesario, aún urgente, que mayores y mejores esfuerzos preventivos sean implementados y que incluyan a los migrantes como un grupo altamente vulnerable ante la infección.
* Maestro en Antropología Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, licenciado en Geografía por el Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.
**Extracto de la tesis de Maestría en Antropología Social titulada "Reconstruyendo y relacionando las experiencias de migrar y enfermar. Representaciones sociales y trayectorias de búsqueda de atención en personas viviendo con VIH con experiencias de migración en el CAPASITS de Poza Rica, Veracruz", CIESAS DF, 2012.
***Publicado en el número 190 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 5 de mayo de 2012
Facebook: Agencia NotieSe
Twitter: @AgenciaNotieSe

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada